Según estadísticas mundiales, cerca de 25% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero son consecuencia de la deforestación y la degradación de bosques. En el Día Mundial de la Tierra, que se celebra este 22 de abril, el llamado es a preservar estos espacios que resguardan a buena parte de los bosques del país
PARQUE NACIONAL EL AVILA
PARQUE NACIONAL EL AVILALos gases producidos por la quema de combustibles, la deforestación de los bosques y la sobrepoblación, son las causas principales del calentamiento global que está afectando nuestro planeta. Los bosques que protegen los parques nacionales son imprescindibles para ayudar a mitigar este fenómeno.
Desde el año 1970 cada 22 de abril se celebra en todo el mundo el Día de la Tierra. La iniciativa surge para llamar la atención de la población en torno a la problemática ambiental que desde el siglo pasado nos está aquejando. En los últimos años, bajo la mirada de todos los residentes del planeta, esta problemática ha alcanzado dimensiones sin precedentes debido al fenómeno del calentamiento global.
En poco más de un siglo, la actividad humana se ha caracterizado por el uso de combustibles fósiles, incrementando la concentración de dióxido de carbono, metano y otros compuestos en la atmósfera. La quema de combustibles produce la emisión de miles de estos gases que atrapan el calor del sol en las capas inferiores de la atmósfera, alterando la temperatura de la Tierra y ocasionando el fenómeno que se conoce con el nombre de "efecto invernadero". Este efecto trae como consecuencia el calentamiento global que altera los fenómenos climáticos naturales y causa graves daños a los ecosistemas, a su biodiversidad y a los seres humanos, amenazando gravemente la vida del planeta.
Aunado a esta problemática, cada año son deforestados en todo el mundo millones de hectáreas de bosques tropicales para la extracción de madera, la agricultura y la ganadería. Bosques necesarios para regular los ciclos vitales debido a que actúan como grandes pulmones que absorben dióxido de carbono, mantienen el ciclo hidrológico y son albergue de biodiversidad.
Sin embargo, lo dramático de la deforestación no es solo que estamos agotando los grandes pulmones del planeta, sino que según los expertos, entre el 20 y 25% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero son consecuencia de la deforestación y la degradación de bosques. Esta actividad tiene entonces efectos adversos por partida doble.
En Venezuela, gran parte de nuestros bosques están resguardados por parques nacionales y otras áreas protegidas. Sin la figura de los parques nacionales, gran parte de los bosques ya habría sido deforestada. Aunque éstos no escapan de la problemática mundial y presentan amenazas como la extracción de madera, la agricultura y la ganadería, cumplen su función de resguardo. Sin parques nacionales, la salud de nuestros bosques, de nuestro planeta y de todos sus habitantes estaría en grave peligro, porque perderíamos aliados indispensables para reducir el calentamiento global, que ya nos está afectando.
Desde el año 1970 cada 22 de abril se celebra en todo el mundo el Día de la Tierra. La iniciativa surge para llamar la atención de la población en torno a la problemática ambiental que desde el siglo pasado nos está aquejando. En los últimos años, bajo la mirada de todos los residentes del planeta, esta problemática ha alcanzado dimensiones sin precedentes debido al fenómeno del calentamiento global.
En poco más de un siglo, la actividad humana se ha caracterizado por el uso de combustibles fósiles, incrementando la concentración de dióxido de carbono, metano y otros compuestos en la atmósfera. La quema de combustibles produce la emisión de miles de estos gases que atrapan el calor del sol en las capas inferiores de la atmósfera, alterando la temperatura de la Tierra y ocasionando el fenómeno que se conoce con el nombre de "efecto invernadero". Este efecto trae como consecuencia el calentamiento global que altera los fenómenos climáticos naturales y causa graves daños a los ecosistemas, a su biodiversidad y a los seres humanos, amenazando gravemente la vida del planeta.
Aunado a esta problemática, cada año son deforestados en todo el mundo millones de hectáreas de bosques tropicales para la extracción de madera, la agricultura y la ganadería. Bosques necesarios para regular los ciclos vitales debido a que actúan como grandes pulmones que absorben dióxido de carbono, mantienen el ciclo hidrológico y son albergue de biodiversidad.
Sin embargo, lo dramático de la deforestación no es solo que estamos agotando los grandes pulmones del planeta, sino que según los expertos, entre el 20 y 25% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero son consecuencia de la deforestación y la degradación de bosques. Esta actividad tiene entonces efectos adversos por partida doble.
En Venezuela, gran parte de nuestros bosques están resguardados por parques nacionales y otras áreas protegidas. Sin la figura de los parques nacionales, gran parte de los bosques ya habría sido deforestada. Aunque éstos no escapan de la problemática mundial y presentan amenazas como la extracción de madera, la agricultura y la ganadería, cumplen su función de resguardo. Sin parques nacionales, la salud de nuestros bosques, de nuestro planeta y de todos sus habitantes estaría en grave peligro, porque perderíamos aliados indispensables para reducir el calentamiento global, que ya nos está afectando.
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