
El calentamiento global podría impactar negativamente al sector forestal chileno y provocaría un aumento en la agresividad de plagas agrícolas, pero también mejoraría la calidad de frutos subtropicales que se cultivan en el país, dijo el martes un especialista.
Un aumento en la temperatura global en las próximas décadas, asociado a la emisión de gases de efecto invernadero, afectaría la capacidad de la cordillera de Los Andes de conservar la nieve, vital para los ríos y embalses que abastecen a la industria agrícola y forestal, sectores clave de la economía local.
"Los pronósticos hablan de que vamos a tener un alza en las temperaturas entre 3 y 4 grados en un plazo de 50 años y eso es clave en materia hidrológica y por tanto para el sector agrícola chileno", dijo a Reuters Fernando Santibáñez, vicedecano de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile.
En el caso de la industria de vinos, una tradicional exportación chilena, la alteración de las temperaturas podría retrasar la maduración o afectar la calidad de algunos mostos.
También el aumento de las mínimas temperaturas podría acarrear problemas en prácticamente todas las especies frutícolas de clima templado, es decir, la zona central del país, rica en producción de frutas de exportación, lo que obligaría al desplazamiento de su producción más al sur del país.
Santibáñez ha pronosticado que los recursos hídricos podrían tornarse más escasos y competitivos, por lo que la agricultura se enfrentará a aumentos en la demanda y una baja en su oferta.
El mayor problema del alza en las temperaturas mínimas está asociado al aumento de insectos y enfermedades, que son regulados por el frío invernal, advierte Santibáñez, doctor en climatología.
"Al haber más temperaturas pueden reproducirse más rápido los insectos (...) y las poblaciones se hacen más numerosas y podríamos tener llegada de nuevas plagas, lo cual es un peligro inminente para la agricultura chilena", dijo Santibáñez.
Los sistemas agrícolas más vulnerables son las praderas de secano en el centro de Chile, los bosques de especies exóticas, como pino y eucalipto, agregó.
Chile es uno de los mayores productores forestales del mundo.
Por este motivo, el potencial de las plantaciones de pino radiata, que se emplea para la elaboración de celulosa y madera, podría sufrir un notable deterioro en la zona central, lo que también podría presionar al traslado de esas plantaciones a la zona sur del país.
Pese a este escenario de cambio climático, no todo sería amenaza en materia agrícola, ya que se abrirían oportunidades para el sector, según Santibáñez.
Si las temperaturas suben también se abre la posibilidad de cultivar y mejorar algunos frutos subtropicales, como chirimoyas y papayas en una mayor extensión de territorio.
"Los productos subtropicales se podrían dar en la zona central en función de que haya agua de riego. Las condiciones podrían mejorar para varios productos (que hoy se cultivan en menor escala)", dijo Santibáñez.
Esto podría favorecer además a paltos y cítricos, abriendo nuevas perspectivas para la agroindustria y los pequeños agricultores.
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