martes, 5 de agosto de 2008

Greenpeace denuncia que residuos electrónicos europeos, estadounidenses y japoneses están contaminando Ghana

CONSUMER.es EROSKI Consumer - martes, 5 de agosto El informe "Contaminación química en los emplazamientos de reciclaje y gestión de residuos electrónicos en Ghana", presentado esta semana por Greenpeace, revela que existe una contaminación severa por sustancias peligrosas en los desguaces de residuos electrónicos del citado país africano. La mayoría de estos residuos proceden de Europa, Estados Unidos y Japón.
La organización ecologista ha llevado a cabo varios análisis de suelos y sedimentos recogidos en dos de esas instalaciones. "Muchas de las sustancias que hemos detectado son altamente tóxicas, algunas pueden afectar al desarrollo del sistema reproductor de los niños y otras pueden alterar su desarrollo cerebral y del sistema nervioso", afirmó Kevin Brigden, de la Unidad Científica de Greenpeace Internacional. "En Ghana, China e India, los trabajadores, que muchos de ellos son niños, se exponen a niveles relevantes de estas sustancias tan peligrosas", añadió Brigden.
Metales tóxicos
Investigadores de Greenpeace visitaron dos plantas de reciclaje de residuos electrónicos en Ghana. Algunas de las muestras recogidas contenían metales tóxicos, entre los que se encontraba plomo en cantidades 100 veces superiores a las muestras de suelos y sedimentos no contaminados. También se detectó que en la mayoría de las muestras aparecían otras sustancias químicas como los ftalatos, conocidos por alterar la reproducción sexual. Además, una de las muestras analizadas presentaba altos niveles de dioxinas cloradas, cuya consecuencia más importante en el cuerpo humano es el cáncer.
"La contaminación química que se ha detectado en Ghana es similar a la que ya había detectado Greenpeace en anteriores análisis realizados en China e India, en lugares donde se realizaba la quema a cielo abierto de residuos electrónicos", aseguró la organización ecologista. A Ghana llegan por barco contenedores llenos de ordenadores, monitores y televisores usados, a menudo estropeados, procedentes, entre otros, de países europeos, y etiquetados de forma fraudulenta como "bienes de segunda mano".
La mayoría de la carga que llevan los contenedores acaba en desguaces, donde serán apisonados y quemados por trabajadores, muchos de ellos niños, utilizando, en ocasiones, sus manos sin ningún tipo de protección, denuncia la organización, que advierte de que esta práctica no sólo contamina el medio ambiente sino que, además, expone a los empleados a partículas de polvo y humos potencialmente tóxicos.

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