
Zaragoza, 18 ago (EFE).- Sudán ha reclamado hoy en la Expo de Zaragoza un esfuerzo de cooperación global para buscar soluciones conjuntas a los problemas del agua, una cuestión universal que no requiere medidas aisladas, sino pactadas por la comunidad internacional.
Así lo ha expresado su ministro de Turismo y Vida Salvaje, Joseph Malwal Dong, durante la celebración del Día Nacional de su país en la Exposición Internacional, donde ha reivindicado la importancia del Nilo para Sudán, cuyo territorio atraviesa de norte a sur.
No obstante, Sudán -el país más grande de África con dos millones y medio de kilómetros cuadrados y casi cuarenta millones de habitantes- sufre grandes carencias en infraestructuras hidráulicas, y muchas personas tienen verdaderos problemas de acceso a un agua saneada y potable.
Para Joseph Malwal Dong, en un mundo amenazado por el cambio climático, los hombres actuales deben aprender de los recursos tradicionales para la gestión y almacenamiento de agua, algunos de los cuales se muestran en el pabellón de este país en la Expo.
En esta línea, ha defendido que lo importante para África ahora es la supervivencia y la sostenibilidad, y ésta no pasa, ha añadido, por importar tecnología cara, lejana, complicada y 'medioplacista', sino por una más cercana al pueblo, más barata y asumible.
En el otro extremo del Sahara, Argelia apuesta por ganar terreno a las dunas y extender sus bosques para frenar la desertización y afrontar la escasez de agua, según ha explicado el comisario del pabellón del país magrebí, Mohamed Bensalem.
Para tener una idea exacta de los límites del desierto del Sahara, el gobierno argelino hace un seguimiento fotográfico a través de satélites sobre el avance de la arena y su impacto en el territorio y sus habitantes.
Según ha indicado el director general de Bosques y Zonas Húmedas, Abdelmalek Titah, las principales acciones que Argelia ha adoptado para luchar contra la desertización son "la fijación de dunas y la lucha política contra la corrupción urbanística y los incendios".
Por otra parte, el pabellón de Iniciativas Ciudadanas, El Faro, propone esta semana un alto en el debate con una invitación a la meditación para entender que el camino que sigue el planeta es insostenible y un problema mundial en el que todos los países están implicados.
De este modo, monjes tibetanos, miembros de grupos que aúnan distintas religiones y representantes de culturas indígenas tratarán de aportar sus visiones sobre el medio ambiente, algunas de ellas ancestrales, con el fin de hacer cambiar la visión del mundo a través del diálogo y un ejercicio de escucha.
En otro de los foros de debate de la Expo, la Tribuna del Agua, el presidente del Instituto del Agua de Portugal, Orlando Borges, ha reclamado más participación pública en los problemas con el agua, así como una mayor planificación de los recursos hídricos por parte de los gobiernos locales, regionales y nacionales.
A su juicio, para definir las políticas de agua es necesaria una mayor participación de las poblaciones, además de una "clara identificación" del papel de las instituciones nacionales y regionales en la gestión de los recursos hídricos.
Además, el director catalán Joan Ollé ha presentado hoy en la Expo su particular adaptación teatral de "El ángel exterminador" de Luis Buñuel, que se estrenará mañana en el Palacio de Congresos de la muestra.
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