El investigador uruguayo Luis Seguessa alertó a las autoridades del mundo sobre las consecuencias, cada vez más cercanas, del calentamiento global. Cómo prevenir las catástrofes que se avecinan
Luego de que las últimas predicciones del estudioso se hicieran realidad, ahora Seguessa volvió a llamar la atención de las autoridades del mundo sobre los problemas que trae el consumo desmedido de oxígeno.
"Está muy instaurado en la mente de las personas y en el mundo científico en general que las emisiones de gases provocan el recalentamiento global; sin embargo nosotros insistimos en que esto es cierto, pero que el mayor responsable es el consumo de oxígeno, al cual le damos por lo menos un 75% de responsabilidad en este problema", sostuvo el especialista, titular de la Fundación Códigos.
Según explicó, los motores de combustión interna (MCI) que propulsan a los automóviles utilizan una cantidad exagerada de oxígeno para poder funcionar. Las emisiones de gases que generan los vehículos no se queman totalmente y quedan así en la atmósfera, encendiéndose fácilmente por la fuerza del sol.
Por lo tanto, Seguessa plantea que es necesario cambiar la tecnología que los crea, para evitar así "no sólo las lamentables pérdidas y cataclismos del planeta", sino también "la última profecía que está escrita en la Biblia y que dice que el cielo va a explotar y que caerán bolas de fuego sobre la cabeza de la gente".
"Si se sigue debilitando la capa de ozono, que es nuestra reserva natural de oxígeno debido al consumo masivo por parte de los MCI, el sol va a adquirir la suficiente fuerza como para encender estos gases explosivos, y como estos gases mayormente están formados por azufre, y el peso atómico del azufre es 32 exactamente el doble del oxígeno que es 16, al encenderse caerán ascuas de fuego como está escrito. Porque antes de que se termine el petróleo, se terminaría el oxígeno y antes de que se termine el oxígeno, el cielo explotará", manifestó Seguessa.
Por eso, instó a los gobiernos y a los usuarios a tomar cartas en el asunto. "La tecnología para revertir esta situación ya existe, la tenemos hace décadas, solamente es necesario cambiar el motor de propulsión, no los vehículos. La solución está en nosotros mismos", finalizó.
Otras predicciones acertadas
Luis Seguessa ya había adelantado que, en el mes de mayo, se produciría un desprendimiento de la Placa de Wilkins. Y, tal como explicó, los días 30 y 31 de ese mes se observó una ruptura de 160 kilómetros cuadrados de dicha placa, situación que afectó el ecosistema que la habita.
jueves, 14 de agosto de 2008
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