lunes, 18 de agosto de 2008

Arquitectura verde gana espacio ahorrando dinero a los inversionistas y protegiendo el medio ambiente


A estos dos ganchos de venta se suma la posibilidad de una comercialización rápida, por el concepto integral que se ofrece, dicen promotores.
Para construir este tipo de inmuebles hay que romper esquemas y dejar de lado el modus operandi de un edificio tradicional donde cada sistema(redes de servicios, voz, datos, telefonía, entre otros) se maneja de forma independiente.
"Con la arquitectura verde no sucede esto, pues se utiliza una sola cuadrilla, un solo material y, por lo tanto, una sola ejecución", dice Mario Linares, presidente de la región Andina y Centroamérica de Sistymax(empresa que trabaja con arquitectura verde)

Según él, en este punto está la verdadera apuesta de rentabilidad para los constructores, pues así se reporta un gasto único, que al ser generado en un solo paquete produce ahorros.
Por el contrario, la arquitectura tradicional "obliga a contratar aparte y a dilatar procesos con el consecuente desgaste en tiempo y dinero", indica.
De paso, para el mantenimiento, la adecuación de redes o las eventuales actualizaciones solo hay que acudir a un proveedor lo que, igualmente, significa menos gastos y más garantía, asegura.
"Finalmente, la gran diferencia es que al momento de vender, más que ganar dinero se vende un concepto. Las nuevas generaciones lo entienden, saben que se trata de una inversión", apunta César Cabrera, director de Normalización de Calidad y Procesos de Schneider Electric de Colombia.


Evolución poco a poco
Hace doce años se empezó a hablar de edificios inteligentes en Colombia y se dieron (por lo menos en teoría) los primeros pinitos de un concepto que ahora comparte espacio con la arquitectura verde, que está en las manos de las nuevas generaciones de constructores y compradores de finca raíz.
Linares recuerda que hace una década estos aspectos poco se tenían en cuenta.
"Plantear soluciones para reducir el consumo de energía y manejarlo eficientemente, o cómo producir combustible limpio parecían temas de ciencia ficción", comenta el directivo, quien recuerda, incluso, propuestas planteadas para comprar tarifas a las empresas de servicios públicos con el fin de lograr mejores costos por paquete.
"Si hoy se requieren características especiales a la hora de edificar con estos estándares, imagínese qué sucedía en ese entonces", comenta.

De hecho, dice, cuando los constructores evaluaban la posibilidad de hacer algo más o menos parecido casi siempre encontraban que debían regirse por estrictas especificaciones en las áreas comunes o en los cuartos de administración o que debían cumplir estándares internacionales y adaptarse a topologías, climas, etc..
Ante esta serie de necesidades, la decisión más sencilla era construir de forma tradicional, vender los proyectos así, sin complicaciones, y salir del inconveniente.
"Lo que llama la atención es que actualmente, a la hora de las cuentas, no se trata de un problema de grandes inversiones. Y hace diez o doce años, la situación tampoco era diferente", asegura el presidente de Systimax.
Arquitectura verde no es una moda
Cabrera coincide con Linares y agrega que uno de los errores es identificar la arquitectura verde como una moda.
"Por el contrario, es todo un concepto que integra el diseño físico del proyecto, su ubicación, el manejo de la electricidad, del agua, etc. con tecnologías de última generación que buscan la sostenibilidad y, por añadidura, el cuidado ambiental y el ahorro de energía, entre otros aspectos, ya sea en viviendas, oficinas o proyectos industriales", agrega.
Con estas premisas, el objetivo de ser amigable con el medio ambiente se debe dar como una consecuencia lógica que parte del constructor y esto, lógicamente, se transmite al propietario que encuentra todo adaptado más que como un valor agregado, como algo natural que forma parte de los servicios.

Mayor dinamismo en ocupación de edificios verdes
La teoría de que un inmueble construido bajo los estándares de arquitectura verde se vendería mejor es contundente. Sin embargo, el gerente de Sistymax no considera que, necesariamente, se vendería más caro.
La ganancia de una reventa es similar a la de cualquier inmueble tradicional, es decir, con una valorización acorde con la evolución del mercado, pero con beneficios de ahorro y disfrute durante su uso, y de fácil comercialización ya sea en venta nueva o usada.
En este proceso es importante la especialización de los agentes de ventas, especialmente en nuestro entorno donde un proyecto verde es un fenómeno.
Y es que en muchos casos las personas encargadas de comercializarlo no tienen la más mínima idea de qué se trata.
El empresario cita el caso de un centro comercial en Bogotá que implementó algunas características de arquitectura sostenible (un intento válido, guardadas las proporciones de las altas especificaciones en el mundo).
Ahí muchos de los propietarios adecuaron por su cuenta sistemas de seguridad, de ahorro, etc. simplemente porque no se les informó que el proyecto ya los tenía.



Iniciativa Clinton también impacta a la arquitectura verde
La Unidad de Negocios de Automatización de Edificios de Schneider Electric destaca la tarea del Consejo Estadounidense de Servicios Verdes, que en un reciente informe dijo que los edificios de oficinas comerciales usan un promedio de 20 por ciento más de energía que el necesario.
"El cambio de clima es un problema global que requiere acción local", dice el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton, a quien Schneider cita a propósito de la fundación que trabaja con empresas, bancos y ciudades, y que se encargan del calentamiento global.
"Eso es lo que se debe hacer y también porque es bueno para su rentabilidad. Van a ahorrar y a hacer dinero, van a crear trabajos y tendrán un impacto positivo en el cambio de clima", añade.
De ahí que se estén implementado estrategias para auditar los edificios, diseñar medidas de eficiencia y proveer garantías de desempeño de ahorro de energía que, según Arne Frank, vicepresidente ejecutiva de la unidad de negocios de Schneider, van en la misma línea del principio básico de la iniciativa Clinton para aminorar los costos totales de sistema.
"Ayudaremos a ahorrar los recursos desperdiciados mientras que conducimos una era nueva en la responsabilidad social", dice.
De cualquier forma, se trata de una respuesta a la creciente demanda de energía. De hecho,recuerda Frank, en el año 2000 el consumo de energía era de 8,3 gigatoneladas (se trata de un millón de toneladas de petróleo), y se prevé que para el 2100, el consumo mundial llegará a 27,3 gigatoneladas o más de tres veces del nivel actual.
Es evidente que el consumo de las fuentes no renovables como el petróleo, el gas, y el carbón serán sustituidos por fuentes renovables o por formas de energía que aún no se han descubierto.
De igual manera, las nuevas tecnologías se desarrollan para satisfacer esta necesidad, pero no pueden resolver el problema de la demanda en los próximos 20 ó 30 años.
Se estima que el retorno de inversión de un proyecto sostenible es de dos a tres años.

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