
Ante casi 500 personas, el prestigioso biólogo y ecólogo, catedrático de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, Otto Solbrig, brindó una charla dirigida a los estudiantes de dos escuelas secundarias y una aerotécnica de Mercedes.
El objetivo de la conferencia fue interiorizarlos acerca del cuidado del medio ambiente, que abarca no solo a la naturaleza sino también lo social y cultural de los hombres, así como también clarificar ciertos conceptos en función de algunas tergiversaciones.
Tras presentar su vasta trayectoria y los sucesos varias veces desalentadores (fue expulsado de la Facultad de Agronomía en La Plata por cuestiones políticas, borrado su legajo de 5 años de estudio y preso durante 4 meses en los años 50^) que lo llevaron a obtener en 1999 el Premio Internacional de Biología (máximo honor en esta materia, siendo el único argentino que lo ha obtenido hasta el momento), Solbrig estableció una clara diferenciación entre dos términos que se utilizan mucho en los últimos tiempos.
“La ecología es una rama de la ciencia biológica que estudia las relaciones entre organismos y las relaciones entre organismos y el ambiente; por otra parte están los movimientos ecologistas, que no es lo mismo”, comenzó aclarando para luego remarcar que “no es lo mismo un ecólogo, que soy yo, que un ecologista”.
“El ecólogo estudia la relación entre el hombre y el mundo, desde el punto de vista científico; el ecologista incorpora otras cuestiones de tipo políticas, entre otras cosas”, clarificó el profesor, ante el surgimiento de una gran cantidad de movimientos en los últimos años.
Al término de la exposición que duró aproximadamente una hora y media, si inició una ronda de preguntas en las que se habló acerca de la agricultura, el agua, el calentamiento global e incluso se le requirió a Solbrig su parecer respecto de cuestiones tales como las condiciones para ser investigador y los métodos para sobresalir en el ambiente laboral.
En relación al avance de la agricultura sobre los ecosistemas, el experto señaló que el mundo se encuentra ante una gran disyuntiva. “Tenemos un problema muy serio porque debemos alimentar a 6.500 millones de personas, pero a su vez tenemos una tierra que no crece y que debemos proteger”, explicó.
En este sentido, aclaró que “desde el punto de vista científico el mundo natural – real está en flujo permanente”. “En esa escala el mundo está cambiando constantemente; el 99,99% de las especies que han existido ya no están con nosotros”, referenció; agregando que “mirar al mundo como algo estático es un error”.
Solbrig señaló que la especie humana ha subsistido por ser la más inteligente y que está teniendo un impacto muy grande. “Justamente, como somos la única especie que pensamos, tenemos la obligación de pensar cómo reducir al mínimo todos los impactos”, puntualizó.
Con relación a esto, hizo hincapié en que el desarrollo de la agricultura es una cuestión cultural. Tras una consulta de uno de los alumnos respecto de si las arroceras contaminaban o no en Mercedes, el biólogo señaló que todo trabajo agrícola, de la producción que sea, contamina.
“La pregunta correcta es: ¿contamina al punto de generar un problema?”, especificó.
Respecto de la producción arrocera en Mercedes, no arriesgó a dar un diagnóstico en general, considerando que “como en todos lados, debe haber productores que hacen muy bien las cosas y productores que las hacen muy mal”. “Como en todo, en la agricultura están los virtuosos y los criminales, hay que premiar y apoyar a los virtuosos y hacer a un lado a los criminales”, remarcó.
De todas maneras, comentó que conoció 3 o 4 arroceras en Mercedes que “están haciendo muy bien las cosas”, enumerando aspectos como la siembra directa o la disminución de niveles de agroquímicos o fertilizantes. Justamente, al término de la conferencia se acercaron dos alumnos de una de las escuelas secundarias a pedirle una opinión respecto del Proyecto Productivo Represa Ayuí Grande, sobre el que efectuarían un trabajo para la próxima feria de ciencias. “Es muy complejo para responderlo aquí, pero puedo decirles que analicé el estudio de impacto ambiental del proyecto y el plan de gestión, y es el mejor que he visto en mi carrera”, remarcó sin dudas Solbrig.
En otro tramo de la charla, el ecólogo hizo referencia a la escasez del agua que se está presentando en buena parte del mundo. “El problema del agua es mucho más preocupante que el del petróleo y está vinculado a la escasez de alimentos”, explicó; señalando que en muchos lugares se le da prioridad al hombre lógicamente, pero luego a la industria y por último a la agricultura, cuando no debería ser de esta manera.
“En Corrientes tienen una situación muy particular porque hay exceso de agua y si son inteligentes y la saben utilizar pueden producir mucho; con buenas prácticas agrícolas y preservando el medio ambiente pueden generar mucho”, destacó.
De igual modo, consideró que este tipo de inconvenientes que se presentan y que denominan “ambientales” son en realidad sociales y políticos. “Les aseguro que si el problema fuera ecológico desde el punto de vista científico nos sentamos y lo resolvemos, pero en realidad pasa por otro lado, por la conciencia, la cultura y la política”, remarcó.
Finalizando la charla, insistió con la necesidad de buscar consensos para el desarrollo. “Acá en Mercedes tienen que dialogar, llegar a un consenso para crecer preservándose, pero no solo las plantitas y los pajaritos que son muy importantes, también su cultura, sus valores”, destacó.
“Yo agradezco mucho al exterior, porque me otorgó los logros que he obtenido en mi carrera profesional; pero Argentina me dio lo que fui yo, mi familia, mis amigos, mis mentores, eso no lo cambiaría por nada, este es mi país y aquí está mi corazón”, concluyó en medio de los aplausos que cerraron, de pie, una charla a la que los asistentes calificaron de “muy interesante”.
Los alumnos le plantearon a Solbrig la posibilidad de que regrese para el 21 de agosto próximo y les brinde una charla sobre calentamiento global, a lo cual Solbrig respondió que con gusto lo haría, siempre y cuando los organizadores de su estadía en la Argentina, la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz, no tuvieran inconvenientes.
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