El futuro del mundo está en peligro debido al calentamiento global. Así de drástico como suena. La advertencia nos esta llegando a diario y de todos lados. No hay necesidad de entrar en pánico, todavía, pero si hay que tratar de entender que esta ocurriendo, conocer sus posibles consecuencias y averiguar como podemos hacerle frente al problema.
Quizás el mensaje más directo lo han tenido más de 2000 científicos que avalaron un informe de alerta mundial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en febrero del 2007. El informe de cientos de páginas se puede resumir en esta frase: “Tenemos que controlar los gases de efecto invernadero para hacer más lento el proceso del calentamiento global”.
Así están las cosas. Las emisiones de gases de efecto invernadero, como el bióxido de carbono son ocasionadas por la extracción, producción, transformación, transporte y consumo de los combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural), el transporte que emplea productos petrolíferos, la deforestación, y determinadas actividades industriales, como la fabricación de cemento, por ejemplo.
El resultado es que los glaciares se descongelan y por ello el mar necesita más espacio, lo que esta llevando a la desaparición de islas y playas. Esto no solo afecta nuestras vacaciones veraniegas si no que hay que considerar como serian afectadas cerca de 100 millones de personas en el mundo viven a menos de un metro sobre el nivel del mar.
Se trata de algo ya inevitable. Pero los humanos, culpables del mal, podemos tratar de que el calentamiento global sea por lo menos, más lento. Se podrían escribir volúmenes de los esfuerzos que se hacen a nivel gobiernos y en las distintas industrias responsables, pero yo siempre me he preguntado ... ¿qué podemos hacer nosotros, los ciudadanos comunes, para contribuir al proceso?
Gustavo R. Díaz, un médico quien reside en Tallahassee, Fla., comenzó a investigar por su cuenta para saber qué pueden hacer él y su familia. Y de repente podemos aprovechar su experiencia para aplicarla a nuestra vida cotidiana. El doctor Díaz encontró una frase de la UNESCO que resume lo que se puede hacer en casa. “Seguir viviendo con las mismas comodidades pero con sentido común y haciendo unos pequeños cambios en nuestros hábitos diarios para que nuestras acciones sean más ecológicas y sostenibles”.
Entre otros efectos del calentamiento global es que llueve menos. Es por eso que el Dr. Díaz, entre otras cosas ha optado por seguir las recomendaciones de ahorrar agua regando las plantas durante menos tiempo, lavando los platos en el lavaplatos eléctrico, no dejar la llave abierta mientras se lavan los dientes. En cuanto a la electricidad, consulto con la compañía de energía estatal y ahora en su casa se consume menos y por ende se paga menos. Además, creo la tradición de sembrar un árbol cada vez que alguien en su casa cumple años, cambio su auto por un híbrido y comenzó a reciclar la basura.
Y como esos, podemos enumerar otros consejos de los expertos: Una ducha rápida utiliza menos agua caliente que una tina llena y ahorra energía. Hay que arreglar el inodoro porque si el agua fluye constantemente podría desperdiciar hasta 200 mil litros de agua en un solo año. Si tiene calefacción central, gradúe el termostato. Los focos de luz de bajo consumo ahorran hasta un 75% de energía.
Desafortunadamente vivimos en una época en que la gente vive en un constante acelere. Para muchos nos es fácil ponerse a pensar en que hacer para salvar al planeta. Peor aun, hay muchos que piensan que lo del calentamiento global es un mito. Pero no es así. Es un problema serio y real. Cada uno de nosotros tenemos que poner nuestro granito de arena para salvar al planeta. Nuestros hijos, y los hijos de sus hijos nos lo van a agradecer.
(c) 2008 by Maria Elena Salinas
martes, 5 de agosto de 2008
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